Sustentabilidad en la agricultura industrializada ¿es posible?

Si eres alguien que sigue de cerca los temas de alimentación en las redes sociales, me atrevería a decir que estas al tanto de lo que la cadena de restaurantes estadounidense Chipotle ha decidido evitar el uso de alimentos derivados de cultivos transgénicos. Los opositores a los cultivos transgénicos han dejado un poco más claro el contexto de la situación. Lo que últimamente los opositores a los cultivos transgénicos ha  criticado más fuertemente ha sido el sistema de suministro alimentario que utilizamos hoy en día- osea, la globalización, Monsanto, los corporativos en agricultura, pesticidas, fertilizantes sintéticos, monocultivo, etc.

Los partidarios de los cultivos transgénicos han sido menos específicos en esto, no ha habido mucho estomago para defender a la agricultura industrial. Conforme vaya argumentando, iremos viendo que esto es un enfoque inadecuado. Dentro de los debates actuales que se generan en torno a la alimentación, existen muchas brechas de información sobre la agricultura que se han convertido en un obstáculo para mejorar el sistema de producción de alimentos.

La agricultura involucra la intervención del hombre sobre una determinada área de tierra para la producción de alimentos mediante la transformación de energía en materia orgánica, con el fin de alimentarnos. Las poblaciones humanas antiguas comenzaron a descubrir nuevas maneras de realizar esta actividad de una manera más eficiente y a mayor escala, generalmente mediante la quema de bosques para crear campos abiertos y pastizales que fuesen mejores para la caza y para la crianza de poblaciones de mamíferos, por lo que producían una mayor cantidad de proteínas por hectárea de tierra.

El desarrollo subsecuente de la agricultura represento una intensificación de este proceso. Gradualmente, los humanos comenzaron a domesticar los pastos y a los mamíferos que la pre-agricultura previamente había comenzado a seleccionar. Con la domesticación, este proceso simplemente se aceleró. Los humanos sistemáticamente elevaron la productividad e intensificaron los sistemas de agricultura mediante las semillas domesticadas y la irrigación, así como la modificación de las tierras de arado. Como resultado, los rendimientos se elevaron dramáticamente con el paso de siglos y  milenios.

Hablando de manera general, la intensificación de los sistemas de producción de alimentos ocurrió a largo plazo, y fueron impulsadas por dos procesos relacionados: primero, incrementar los beneficios de la labor, capital, y recursos para aumentar la productividad de la tierra, y segundo, mejorar las prácticas y las tecnologías que influencian directamente la productividad para obtener productos de interés que los humanos deseaban, en otras palabras, excluir plantas no deseadas, animales, e insectos que interfieran con la producción agrícola.

Todo esto no es historia antigua. Estas tendencias continúan hoy en día. En un planeta con una población que va a crecer de 7 a 9 mil millones de habitantes, los sistemas de agricultura que no sean capaces de brindar mejor productividad para alimentar a la población creciente no serán de utilidad ni sustentables. Por ello, los argumentos que ignoren estos dos principios principales serán, en el mejor de los casos, los más incoherentes.

Usaré dos ejemplos para ilustrar estas controversias: Las mariposas y las abejas.

Las poblaciones de mariposa monarca han disminuido alarmantemente en años recientes, la gente a señalado que esto se debe a dos factores, los cultivos transgénicos y el uso de glifosato conocido como Round-up. La asociación anterior es simplemente sin bases, pero la segunda no lo es. Hay correlación que indica que el uso de glifosato está reduciendo la población de monarcas. Pero no es que el glifosato las esté matando, sino más bien, al ser un herbicida mata plantas no insectos. Mientras que la declinación en poblaciones de monarca es una consecuencia accidental por el uso de herbicidas, la eliminación del algodoncillo (su fuente de alimento) no lo es. Es una de las malezas que se supone, los herbicidas están hechos para matar.

Puedes tener más algodoncillo en tus campos de cultivo o bien obtener mejores rendimientos, pero no puedes tener ambos factores. Si escoges tener más algodoncillo en tus campos de cultivo entonces estás escogiendo obtener menores rendimientos en tu cosecha, lo que significaría que para obtener mejores rendimientos deberás destruir más ecosistemas con el fin de volver a elevar tu productividad. Lo que significa pérdida de ecosistemas y biodiversidad.

La única manera de cuidar de la mariposa monarca  sin sacrificar los rendimientos de los agricultores y sin sacrificar otro tipo de vida silvestre, es crear jardines de monarca fuera de los campos de cultivos. Este es un esfuerzo en el que muchas personas que realmente se preocupan por la mariposa monarca han comenzado a promover, en lugar de criticar de manera ideológica el sistema de producción de alimentos.

Al igual que la mariposa, las abejas se han convertido en un argumento persistente en los debates sobre el sistema alimentario. En años recientes, los apicultores han estado perdiendo de manera significativa sus colmenas de abejas, con muchos activistas apuntando hacia una familia de insecticidas llamados neonicotinoides. En nombre de las abejas, la Unión Europea ha prohibido el uso de neonicotinoides en la UE, y la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, bajo presión de varios grupos ambientalistas, ha comenzado a analizar la posibilidad de hacer lo mismos.

En realidad hay escasa evidencia de que esta familia de pesticidas realmente sea un factor importante en la muerte de las abejas. Los estudios que muestran una relación directa de estos con la muerte de abejas, poseen metodologías mal diseñadas y han sido rechazados por varios entomólogos. Y mientras Europa, quienes han prohibido este tipo de insecticidas, continúan experimentando muertes de abejas a gran escala, lugares como Australia, donde no han sido prohibidos, no han tenido este tipo de problemas.

Sin dejar de lado este problema sobre el aumento de las muertes de abejas, lo interesante es que sus poblaciones no han declinado del todo. La mayor parte de las abejas no viven en la naturaleza ni en los jardines traseros de nuestras casas, sino en colmenas administradas por apicultores industriales, muchos de los cuales tienen miles de millones de abejas que transportan en camiones a través de todo el país y ofrecer servicios de polinización.

Las poblaciones de abejas se han mantenido estables debido a nuestra experiencia de domesticar a las abejas reinas y dividir colmenas. Con o sin neonicotinoides, el sistema básico de polinización de cultivos permanecerá .

El no lograr entender estos puntos de dinamismo resulta, muchas veces, en un activismo y políticas desviadas. Los sistemas de producción de alimentos que poseen bajos rendimientos resultan en un impacto devastador sobre el medio ambiente. Tres cuartos de la deforestación de los bosques a nivel global, ocurrieron antes de la Revolución Industrial, en su mayoría debido a la limpieza de nuevas tierras de arado y uso de madera como energía. De hecho, algunos lugares que ahora vemos como ecosistemas salvajes, alguna vez fueron tierras de cultivo. Incluso la cuenca del Amazonas, que durante mucho tiempo se pensó que era un Edén primitivo, resultó haber sido el lugar de la agricultura extensiva antes de la diezmación de la población precolombina debido a la conquista y la enfermedad.  Hoy en día, los bosques han regresado a Nueva Inglaterra y a muchas otras partes del mundo no debido a enfermedades, o genocidios,  sino porque la productividad agrícola ha aumentado tan drásticamente que muchas tierras agrícolas marginales han sido abandonadas.

Lo que es más importante, el sistema alimentario a nivel mundial necesita producir suficientes alimentos para satisfacer las necesidades nutricionales básicas de un mundo con nueve mil millones de personas a mediados de este siglo.. Casi mil millones de personas en todo el mundo aún luchan por satisfacer sus necesidades calóricas básicas diarias. Varios miles de millones más están empezando a consumir niveles modestos de proteínas y grasas.

Elevar la productividad de las tierras al mismo tiempo que reducimos el impacto sobre el medio ambiente requiere que la agricultura sea más precisa. Con el avance de la tecnología el uso de pesticidas, agua y fertilizantes va reduciéndose.

Hago estas observaciones sobre la naturaleza de la agricultura y el sistema alimentario moderno no para absolver la agricultura industrial de sus problemas, sino más bien para ofrecer algunos parámetros más útiles que nos permitan pensar sobre lo que debemos desear de nuestro sistema alimentario. En ese espíritu, permítanme sugerir algunos principios básicos.

 

Traducido y adaptado de: https://geneticliteracyproject.org/2017/07/21/making-case-sustainability-industrial-agriculture/